lunes, 23 de octubre de 2017
Al fin estás aquí. (Continuación de "Sueño Incompleto")
- Al fin estás aquí... - dijo él suavemente.
<< Mierda, es él...>>
Después de tanto tiempo, él estaba frente a mí, mirándome con dulzura, con melancolía, verme reflejada en esos ojos que siempre fueron mis favoritos hizo que mi corazón se convirtiera en una pasa. Estaba congelada.
Muchas veces había soñado con este momento, a pesar de que él ya se había ido lejos a crear una vida que totalmente desconocía, a pesar de que tras su desesperanza me repetía que el encuentro no se daría por alguna razón, pero aquí estábamos, mirándonos uno al otro. Por un instante sentía que los segundos pasaban más lentos de lo habitual o tal vez que el tiempo empezó a detenerse, empecé a cuestionarme si de verdad era un sueño o otras de mis fantasías que pasaban por mi mente al caminar, pero no fue así... Me entraron unas ganas de llorar, pero preferí aguantarme.
- ¿John? - pregunté con una voz llorosa.
<< NO LLORES, NO TODAVÍA, GINA, BE STRONG, BE STRONG>>
- ¿Gina?
- Hola,John.. - dije con una voz quebrada
- Hola, Gina.. - dijo él casi en susurro
Ambos nos mirábamos con pena, teníamos el rostro todo rojo. Creo que estaba sonriendo mucho , porque empezaba a dolerme los cachetes, él en cambio estaba sorprendido de verme.
- Te dije que nos veríamos algún día...
- Sí, bueno.. Creo que tenías razón después de todo, ¿cómo has estado? -sonaba con pena. Estaba un tanto nervioso.
- Pues.. He estado bien, creo. Hace mucho tiempo que no sabía de ti.- dije también nerviosa.
- ¿Desde cuando vives aquí? - preguntó él
- Desde hace un par de meses, pero ya sabes, me la paso todo el día en casa, aunque hoy decidí dar un paseo en mi día libre y aquí estamos..
- Ya veo.. - dijo él
- Sí. - dije yo
De repente empecé a sentirme muy incómoda. Tras los nervios, se me hacía difícil hallar un tema de conversación, el silencio estaba delante de nosotros y cada vez nos sentíamos más nerviosos ante dicho encuentro, él nuevamente empezó a mirarme los zapatos, tenía mucha pena, yo lo miraba a él, quería guardar esto en mi memoria así el encuentro no había resultado tan mágico como en los libros románticos como me lo plasmaba.
- John.. John Miller.
- Dime, Gina Ramírez
- Ehm.. Pues..
<< Piensa en algo, pregúntale cualquier cosa, no te quedes así>>
- ¿Pasa algo? - preguntó él
- No, nada, sólo que.. Ehmm..
<< NO, NO DIGAS "EHM" PARECES MUY TONTA, VAMOS, DILE ALGO, GINA>>
- Creo que deberías calmarte.. - decía sonriendo.
Mi corazón iba tan rápido que colapsé, me quedé muda. Me tapé el rostro, tenía exceso de vergüenza, la cara la sentía tan caliente por la pena que podía cocinar algo en ella. Él empezó a reírse y eso hizo que se acercara un poco más a mí.
- Gi, quédate tranquila..
No quise hablar, no sabía que decirle..
- Entiendo que estés nerviosa, yo también lo estoy, bastante, pero calma.. - de alguna manera verme así lo divertía y ya estaba dejando de estar tenso. Yo todavía no podía hablarle, sentía que me habían sellado los labios con una cinta.
- Gina, ¿de verdad? ¿Todavía estarás con eso?
- ¿Con qué? - aún tenía la cara tapada, él no dejaba de reírse.
- Wow, entonces si hablas. - dijo en un tono sarcástico que me irritó.
- Basta John.. ¿Por qué dices todavía estaré con eso? ¿A qué te refieres, ah? - estaba comenzando a molestarme.
- Si no te quitas las manos de la cara no te digo. - su tono de voz sonaba más alegre
- Pero.. Deja que se me pase la pena, ¿vale? - Dije
- No te oigo bien, Gi, si te quitaras las manos del rostro te escuchara bien..
- ¿Acaso es un truco? - pregunté
- ¿Qué? No te oigo nada.. - Su voz se había vuelto un tanto graciosa
- ¡Claro que me oyes! ¡No te hagas el tonto, acabas de responderme hace unos segundos! - dije molesta
- ¡¡¿¿QUÉ??!! ¿CÓMO DICES?
Me quité las manos del rostro, me obstiné un poco, creo que empecé a hacer puchero. Él no dejaba de reírse de mi cara.
- YA ME QUITÉ LAS MANOS DE LA CARA, ¿QUÉ ERA LO QUE IBAS A DECIR?
- Nada, era un truco para que dejaras la pena, así de simple.
- AAAAAAH, LO SABÍA, DIOS, ¿POR QUÉ SIEMPRE CAIGO?
Soltó una carcajada tan fuerte que la gente que pasaba por la tienda volteó a verlo.
<< Ugh, Gina, reacciona>>
- ¿Qué te parece tan gracioso, John? - dije irritada.
- Que todavía caigas en esta clase de cosas, boba.
- ¿Qué te pasa a ti, bobo?
- No lo sé, estúpida.
- A quién llamas estúpida, gafo.
- Gafa.
- Ridículo.
- Rídicula, imbécil.
- Imbécil-o.
- Qué bueno que estés acá, Gina. - dijo él riéndose.
- Bueno, después de siete años, aquí estamos, ¿no?
- ¿Siete años ya?
- Sí, 7 años, aunque si restamos los años en que no supe nada de ti, creo que entonces serían 4 o tal vez 5.
Él quedó en silencio nuevamente, se puso serio, llevó su mirada hacia otra dirección, ahora él tenía vergüenza de mirarme a la cara.
- John, ¿qué pasa?
- Nada, nada... Sólo que algo pasó por mi mente, no es nada importante.
- Bueno, está bien.
- Gina..
- Dímelo cantando.
- Al final.. ¿Por qué llegaste a la tienda? ¿Sabías que estaba aquí? ¿Algunos de mis hermanos te mencionó que trabajaba aquí?
- No, sólo sabía que estabas trabajando en una tienda porque tu hermano Leo me contó, pero no pedí detalles, como te fuiste después de graduarnos de bachillerato y no dijiste a dónde ni por qué, imaginé que querías alejarte y respeté mucho tu decisión.
<< Aunque muchas veces esperé tus llamadas, tus cartas, algo..>>
- Yo...
- No digas nada, John, ya pasó.
- Lo siento mucho, Gina. - dijo en un tono tristón.
- Ya pasó, ¿si?
<< Todavía me duele el hecho de que te alejases tan repentinamente..>>
- Al final, ¿por qué venías a la tienda?
- Iba a comprar unas cosas para la cena.
- Hey, ¿te parece si te invito a cenar algo? Para conversar.
- Hmm...
- Vamos, Gi, di que sí.. Además, siento que te debo esta salida, no te preocupes por pagar, yo invito.
- Es que..
- Sabes que te voy a insistir bastante para que aceptes mi invitación.
- Pero yo..
- ACEPTA, VAMOS.
- John, es que neces..
- VAMOS, GINA, DI QUE SI, ANDA.
- Coño, está bien, está bien, Dios. Si dejas de insistir aceptaré la invitación, pero con una condición.
- Está bien, ¿qué quieres? - Estaba emocionado por haber dicho que sí.
- Comprar comida para la cena, no tengo nada en el refri.
- Ah, bueno, está bien.
Al final compré un cereal y un yogurt para el desayuno, ya que John me iba a invitar a cenar.
Yo era su última clienta y estaba moviéndose para cerrar.
- ¡Ya casi estamos listos, Gi! - dijo él todo alegre
Estábamos afuera de la tienda, él cerraba todas las puertas del negocio velozmente, estaba muy emocionado por la salida de hoy. Yo lo miraba detenidamente y me dio un dolor en el pecho.
<< Siempre te estuve extrañando, John.. Mi John.. >>
- Ya está listo todo, bonita. ¿Vamos?
<< Después de 7 años, aún te quiero, John. Te soñé, te esperé y amé a pesar de todo.. A veces odio que este sentimiento después de tanto tiempo siga en mí y no sé si a ti te suceda lo mismo.
Y ahora que te tengo, frente a frente, cada segundo que te veo me desmorono, porque después de todo, mi amor por ti es tan grande como el océano de este universo.. >>
- Sí, vamos.
- Te gustará el lugar en que te llevaré, ya verás.
- Dale, yo te sigo, vamos.
To be continued.
viernes, 20 de octubre de 2017
¡Qué Bolas!
Es triste cuando uno le echa pichón a algo
Da su mayor esfuerzo en que todo funcione
Para que todo salga bien
Para sentirse chevere consigo mismo
Y no sale como esperabas
¡Qué bolas!
He sido bueno todo este tiempo
He guardado mis quejas tras un frío silencio
Y por primera vez pienso en abrir mi pensamiento
Decir lo que es justo, defenderme y dejar mi voz salir
Cuando en vez de pensar en no herir a los demás
Pienso en qué es lo más correcto para mí
En defender mi parte de la historia
Y todavía quieren que tras sus errores de ese cuento
Venga y termine pidiendo disculpas mi persona
¡Qué bolas!
Estoy cansado de jalarte bolas
De echarte cumplidos a todas horas
De hacer versos locos por tu belleza
De describirte toda como una doncella
Y tú sólo me crees ladilla
Burlándote de mí ante tus amigas
¡Qué bolas!
Yo Estuve viajando en el pasado
Hablando de nuestro amor como si nada hubiese pasado
Mi amor por ti fue poderoso
El tuyo para los espectadores fue totalmente defectuoso
Porque a penas terminamos conseguiste a otra chamita
La cuál me decías que era solamente una amiguita
Y yo me quedé llorando pensando que me escribirías
¡QUÉ BOLAS!
Muchos años te entregué mi amistad ciegamente
Prometí que estaría contigo para siempre
Un viernes quería salir contigo y contarte mis pesares
Me dijiste que todo el día estarías en casa y no querías planes
Yo te creí y pospuse nuestra salida para otro día
Al rato salí sola y te encontré muy entretenida
Saliendo con ese chico que supuestamente asco le tenías
¡QUÉ BOLAS!
Y no es la primera mentira, no de tu parte
Después de todo encontré a mi verdadera amiga preferida
La que me acompaña a todos lados y acepta todas las salidas
Ahora bien te quejas de ese personaje
Que te da celos y ya no tienes con quién desahogarte
Que no fue justo alejarme
¡Qué bolas!
¡Qué bolas tienes tú!
¡Qué bolas tiene la gente!
!Qué bolas!
lunes, 16 de octubre de 2017
Sueño incompleto
Esa mañana desperté muy temprano, eran las 5:30am y sentada en mi sofá favorito, junto una gran taza de café con leche, esperé el bonito amanecer que se venía para arrancar la rutina.
Normalmente no me suelo levantar tan temprano en las mañanas y menos un Domingo, en parte algo me inquietaba, tenía una especie de corazonada que no podría decir qué era, pero sabía que este día me pasaría algo distinto.
Estaba viviendo en un país que no era el mío, tenía meses estando acá y no me había dispuesto a recorrer algunos lugares de el, así que ese fue mi plan del domingo, recorrer un poco la ciudad, conocer personas o tratar de socializar con ellas, escribir un poco en mi libreta de bolsillo, en caso de que en el camino se me ocurra algún verso o una fantasía extraña para agregarlo a un libro que me dispondría realizar y después regresar a casa.
Caminé por los parques, vi a las personas pasar y devolvernos las sonrisas como si antes nos hubiésemos conocido, escuché muchas canciones por el camino, me acosté en el césped como un niño y me quedé buscándole alguna forma a las nubes hasta aburrirme, escribí las cosas bonitas que había en este lugar, realmente estaba bastante contenta con mi paseo, pero aún sentía que faltaba alguna cosa por hacer...
De la nada, recordé que no había mucha comida para la cena de hoy y caminé buscando algún frigorífico o tienda para mis pequeñas provisiones de esta noche. Finalmente, encontré una tienda y decidí entrar.
Al pasar, una señora salió velozmente de la tienda con el ceño fruncido, chocó conmigo en la puerta y se fue lanzando quejas al vacío..
<<Ugh, que mal ánimo para un domingo>>
Al entrar, vi que la tienda estaba vacía, busqué por las esquinas si había alguien, pero no había nadie, así que opté por irme y hacer las compras al día siguiente, cuando de repente alguien gritó:
- ¡ESPERE, ESPERE, NO SE VAYA, YA ESTOY ACÁ, CHICA!
Estaba de espaldas hacía al chico, oía como corría hacia donde estaba. Cuando llegó hacia mí, decidí voltear, se sostenía de sus rodillas con la mirada fija a sus zapatos por el cansancio, cosa que me impedía mirarle el rostro, sin embargo me estaba pareciendo algo chistoso esa escena.
- Hey, cálmate, respira un poco. Con el "Espere" no iba a salir volando de la tienda.
- Sí, pero ¿quién sabe? Capaz necesitabas algo.. - me dijo todavía medio ahogado con la cabeza al suelo.
De la nada, empecé a reírme y él me acompañó riéndose conmigo en ese instante.
Él cesó su risa después de escuchar la mía y se quedó congelado, su cuerpo ahora estaba erguido, pero no se atrevió a mirarme a la cara, aún no podía verle el rostro, se puso un tanto nervioso.
- Ehm.. ¿Hice algo? - pregunté
- No...- me respondía con una voz quebrada
- ¿Qué pasa? ¿Por qué de la nada te pusiste nervioso? - pregunté
Él aún no me respondía. Se quedaba mirando ahora mis zapatos.
Se podía ver el atardecer de la ciudad desde la vidriera e inevitable pensé en voz alta mientras lo miraba:
"Qué bello son los atardeceres en este lugar"
- Lo sé, a ti te encantan los atardeceres, te recuerdan a tu libro favorito. - dijo él
<<No puede ser...>>
Me congelé, mis ojos se pusieron como platos, mi mano derecha después de mucho tiempo volvió a sentir ese hormigueo, mi pecho se puso blando. Era esa persona..
Él se acercó hacia mí como si me hubiera leído los pensamientos,
ahora podría mirarle el rostro, me miraba con ojos melancólicos y una sonrisa leve, como si de la nada algo dentro de su ser se había debilitado.
- Al fin estás aquí...
To be continued.
viernes, 6 de octubre de 2017
Viernes, Octubre 6 del 2017.
Aquí estoy, bajo un árbol en un bonito día de verano. Las hojas caen sin cesar tras las pequeñas ráfagas de viento, escucho quejas, mentadas de madre al vacío, pequeñas risas al fondo, algunas cosas atroces sobre las personas que murieron en vano, ante las marchas de algunos meses atrás y lo fugaz que será este semestre.
Estuve pensando en lo qué era y en lo qué fui, he cambiado un poco, pero no tanto. Tras el golpe de aquel 8 de Abril del 2016 no he sido la misma desde entonces, decidí distanciarme, tener tiempo sólo para mí, distraerme y recorrer un poco sola mi vida.. Sí, lo sé, sé que es un poco egoísta al principio, pero lo necesitaba de verdad. Antes de tomar y pensar en esta decisión, estaba un tanto perdida tras la muerte de mi abuelo, ya no había ganas de nada, sólo existía ese vacío extraño y desesperante dónde realmente no sabía qué hacer con él, después de eso, pasé un mal rato con un ser querido, creo que en ese momento todo me estaba afectando y reaccionaba de inmediato -antes no era así- por lo tanto, opté por alejarme de él en vez de dejarlo pasar como antes solía hacer, tiempo después, de varios encuentros en la Universidad, no quise expresar alguna palabra hacia él aunque me forzara a hacerlo, luego alguien cercana a él tras mi nueva actitud decidió hacer lo mismo, todo me daba igual, inclusive dejé de sentir emociones.
Una vez escuché de alguien que se necesita un pequeño golpe para ver las cosas con claridad, para darte cuenta cómo es realmente el mundo...
Ha pasado ya un año y puedo decir que es así, mi visión del mundo era un poco limpia e ingenua ante cómo lo visualizo ahora en este presente, ya no me gusta forzar las cosas, evitar cosas, me gusta que las cosas fluyan, amar libremente y no apegarme, no pensar demasiado, expresar cada pensamiento , cada palabra y no guardarme nada..
Entonces, mientras veía nuevamente las hojas caer lentamente , recordé las palabras de mi abuelo un inicio de Octubre cómo este, hace 3 años atrás y me di cuenta que todo esto que estaba pasando me lo había dicho... Pero eso será otra historia qué contar.
En fin, sí, me gusta mi presente y me quedo con él.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Begin Again.
4 de Octubre del 2017
Cuando estoy triste, coloco "Begin again" de Taylor Swift, esta canción me trae un recuerdo en particular, fue uno de los últimos días que pasé con mi abuelo, estábamos en un super mercado comprando algunas cosas, en eso, mientras paseábamos por los pasillos, sonaba esta canción y quise verlo caminar delante de mi una vez más, detallando cada cosa que había en él, sus ojos azules, su piel pálida por el cáncer,su chaqueta favorita de su viejo trabajo que tanto le gustaba y sus zapatos cafés que siempre traía, en eso, volteó su mirada hacia donde estaba y me dedicó una leve sonrisa de esas de que él solía hacer.
"Elige lo que quieras, yo te lo compro" - me dijo él repentinamente.
Yo creo que en ese momento tenía el corazón tan blando, que no quise protestar y tomé lo primero que encontré, unas oreos americanas, costaban 120bsf.
- ¿Eso es todo lo que vas a tomar? - me preguntó
- Sí, es todo.
- Está bien.
Mientras la canción pasaba, sentía que el tiempo iba lento, fijé mi mirada hacia él nuevamente y me pregunté si esto se repetiría, ir al super juntos, ayudarlo con las compras, acompañarlo en el viaje de regreso a casa con la música a todo volumen en el auto, reírnos de algo y todas las cosas que solíamos hacer cuando estábamos juntos.
"El tiempo es corto, la vida es corta, nada puede dar vuelta atrás, hay que disfrutar lo que nos queda" ..
Las lágrimas salieron de mi repentinamente y me di cuenta que me había quedado sin fe, o más bien, creo que estaba aceptando lo que estaba sucediendo, que a mi abuelo le quedaba poco tiempo a mi lado y que no había vuelta atrás, sólo quedaba aceptarlo y tomarlo de la mejor manera posible, porque sé que eso era lo que él quería, no verme triste, que a pesar de todo lo que estaba pasando, no quería que existiera algún cambio, vivir la vida como si nada hubiese sucedido y eso era lo mejor que podía hacer.
Se acercó hacia mi para hacer la fila para pagar y conversar un poco, me preguntó nuevamente si era suficiente lo del paquete de oreo's , si no quería algo más y yo le dije que no, aunque sinceramente lo que más quería en ese instante era más tiempo..
Lo tomé del brazo y nos fuimos juntos de regreso a casa.
Cuando estoy triste, coloco "Begin again" de Taylor Swift, esta canción me trae un recuerdo en particular, fue uno de los últimos días que pasé con mi abuelo, estábamos en un super mercado comprando algunas cosas, en eso, mientras paseábamos por los pasillos, sonaba esta canción y quise verlo caminar delante de mi una vez más, detallando cada cosa que había en él, sus ojos azules, su piel pálida por el cáncer,su chaqueta favorita de su viejo trabajo que tanto le gustaba y sus zapatos cafés que siempre traía, en eso, volteó su mirada hacia donde estaba y me dedicó una leve sonrisa de esas de que él solía hacer.
"Elige lo que quieras, yo te lo compro" - me dijo él repentinamente.
Yo creo que en ese momento tenía el corazón tan blando, que no quise protestar y tomé lo primero que encontré, unas oreos americanas, costaban 120bsf.
- ¿Eso es todo lo que vas a tomar? - me preguntó
- Sí, es todo.
- Está bien.
Mientras la canción pasaba, sentía que el tiempo iba lento, fijé mi mirada hacia él nuevamente y me pregunté si esto se repetiría, ir al super juntos, ayudarlo con las compras, acompañarlo en el viaje de regreso a casa con la música a todo volumen en el auto, reírnos de algo y todas las cosas que solíamos hacer cuando estábamos juntos.
"El tiempo es corto, la vida es corta, nada puede dar vuelta atrás, hay que disfrutar lo que nos queda" ..
Las lágrimas salieron de mi repentinamente y me di cuenta que me había quedado sin fe, o más bien, creo que estaba aceptando lo que estaba sucediendo, que a mi abuelo le quedaba poco tiempo a mi lado y que no había vuelta atrás, sólo quedaba aceptarlo y tomarlo de la mejor manera posible, porque sé que eso era lo que él quería, no verme triste, que a pesar de todo lo que estaba pasando, no quería que existiera algún cambio, vivir la vida como si nada hubiese sucedido y eso era lo mejor que podía hacer.
Se acercó hacia mi para hacer la fila para pagar y conversar un poco, me preguntó nuevamente si era suficiente lo del paquete de oreo's , si no quería algo más y yo le dije que no, aunque sinceramente lo que más quería en ese instante era más tiempo..
Lo tomé del brazo y nos fuimos juntos de regreso a casa.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Stuffs
29 de Septiembre.
Creo que todo está mejor.
Que las cosas que dejé a medias por fin se han cerrado como debió ser.
Que la persona que más quise en mi pasado y yo hemos dejado de tener alguna línea de conexión
Que veo el mundo con más claridad
Que me gusta expresar todo lo que pasa por mi mente sin temor a herir a alguien, porque pienso lo qué es justo para mi.
Mi mayor error fue guardar lo que siempre quise decir
Y explotarlo ya en un grado mucho mayor de indignación y rabia o muchos años después
De leer sus textos de amor que ya me sabía desde hace cinco años atrás, pero en vez de mandarlo a volar, me gustaba leerlos, porque aún había una luz de todo aquello que sucedió en aquel tiempo
De huir, de alejarme y no asumir mis cosas, resguardarme.
De poner personas en títulos importantes que no eran justas conmigo
De no aceptar que al igual de las personas que no quieres, también las que quieres se alejan
A pesar de que a veces las cosas se tornen un poco oscuras, todo pasará, o es lo que me suelo decir todo el tiempo tras un tropiezo, pero confío que es así, de que todo estará bien.
domingo, 30 de abril de 2017
Un sábado lleno de sencillez con Juan.
Sábado, 29 de Abril del 2017.
El sol en La Asunción estaba muy radiante, estaba sola en casa y quise quedarme un tiempo más en cama, escuchando música mientras veía fotografías de mis viajes a Mérida que hice mucho tiempo con mi abuelo antes de partir, aunque esto no duró mucho porque el hambre estaba pegándome en el estómago.
Salí de mi habitación para preparar mi desayuno, hice unas arepas con jamón y huevos revueltos, después de esto, quedé con verme con Juan, un amigo de la universidad, nuestro punto de encuentro era el banco de Venezuela para ir luego a La plaza de La Asunción -que no quedaba muy lejos de allí- a conversar y comer algo dulce que él me había prometido.
Juan llegó tan sonriente como siempre, sostenía un cartón de huevos con una mano - cartón de 24 para ser exactos- y me dijo en un tono chistoso:
- Deberías decirme: "Qué huevos tienes tú de llegar hasta acá"
Nos reímos juntos y me abrazó.
El camino hacia la plaza era corto, pero por alguna razón caminábamos lento.
- ¡Qué bonita estás! ¿Alguna vez te has quedado admirando lo bonita que es La Asunción, Gabby? Si viviese aquí, vendría acá todos los días, no, tal vez los momentos libres que tenga, que afortunados son Roger y tú en vivir aquí.
- Esto tiende a ser muy tranquilo,Juan, créeme que lo disfruto de vez en cuando, más que todo los sábados que hacen la feria por las tardes.
- ¿De verdad hacen una feria? ¡Vaya, si que me he perdido de muchas cosas! Bueno, ven, vamos a comer un dulce y nos sentamos a conversar, después te enseñaré un lugar muy bonito que encontré cerca de aquí, ya verás, te gustará mucho.
Juan y yo compartimos un cupcake de chocolate, mientras nos sentamos en un banquillo bajo la sombra de un árbol, admiramos los árboles, lo fuerte que estaba el sol, las personas que estaban a nuestro alrededor corriendo, sonriendo, había niños en su mayoría, compartíamos nuestro postre en silencio, hasta que se acabó y Juan quiso iniciar nuevamente un tema de conversación:
- Me he vuelto muy frío últimamente, esto de la situación es deprimente, Gabby.
« La situación siempre será buen tema de conversación, deprimente, pero ¿qué coño? Es una de las cosas que cualquier venezolano piensa su día a día»
- La situación nos está jodiendo a todos, Juan, pero ¿qué podemos hacer? Venezuela es un peo constante, si salimos de uno, entramos en otro y mayor que el anterior, la gente se va porque no tiene de otra, viven en un lugar más seguro, con mejor economía, pero pasan trabajo en otros países porque son extranjeros y así todo es más complicado de lo que uno piensa, mientras tanto las familias del emigrante quedan tristes porque se tuvieron que ir, pero como dije anteriormente, no hay de otra, hay que hacerlo si queremos algo mejor en nuestro futuro.
- Yo siento que he perdido mucho de mi juventud en este país, sin embargo, no quisiera irme sin explorar lo bonito que es, hay tantas cosas bellas en esta Isla que muchos ignoran.
- ¿Nunca has viajado por varios Estados del país?
- No, nunca. Jamás he salido de esta pequeña y calurosa Isla.
- Te estás perdiendo de muchas cosas, amiguito, Mérida por ejemplo, ir allá es mágico.
- Me gusta la idea de explorar muchos lugares solo, pero veo que tienes experiencia con los viajes, sería interesante tenerte como compañera.
- Desde que estoy en pañales viajo, Juan, mi abuelo era una especie de Valentina Quintero, amaba viajar, no desperdiciaba unos días libres para eso, él casi nunca estaba en casa por lo mismo.
- Qué genial suena eso, me hubiese gustado conocerlo, debió ser buena persona y buen viajero.
- Sí, si que lo era..
De la nada, sentí que nos miraban, estaba un grupo de personas que nos desagradaban de la Universidad, además el sol estaba mucho más insoportable cada minuto que pasaba y nos comenzó a dar sed. Juan lanzó nuevamente su propuesta de demostrarme ese lugar mágico que encontró cerca, estaba entusiasmado y más aún cuando le propuse que después del recorrido le invitaría unas bebidas frías para pasar el calor.
El lugar está en frente de la escuela Luisa Cáceres de Arismendi, cerca de la UNA.
Era una pequeña plaza dónde había estado antes, pero no me dediqué a observarla detenidamente como esta vez, porque las veces que iba, estaba junto con alguien que tenía que hacer diligencias, tenía una estructura no tan común con las placitas que había visto, pero era muy bonita como me lo había descrito Juan, tenía colores amarillos y azules llamativos, en el centro del lugar había como una especie de techo circular que estaba conectado con muchas rayas de color negro, al medio estaba otro círculo pero un poco más pequeño, me recordaba un tanto a las flores que hacía yo de pre-escolar, pero mucho mejor, ambos admiramos esas pequeñas cosas, los colores que habían por todas partes, nuevamente Juan rompió el silencio diciendo:
- Es precioso todo esto, ¿no te parece? Lo increíble que algo tan sencillo pueda ser algo tan bello. Me pregunto ¿cómo habrá sido esto muchos años antes?
- Debió ser fantástico.
- A veces repudio mucho al venezolano, a la mayoría.
- Eres venezolano, Juan..
- Sí, sé que lo soy, lo tengo bastante claro cada vez que veo mi cédula de identidad, pero eso no es lo que quise decir.
- ¿Entonces?
- Quiero decir, que el venezolano no aprovecha esas pequeñas cosas que tiene, las destruye o más bien deja que se jodan solas, las cosas hay que cuidarlas, estar pendiente y es por eso que estamos así, nos joden y no nos damos cuenta.
- Coño, Juan, ¿Cómo decirte que no a eso? Tienes la razón.
- Aunque también hay excepciones, pocas, pero las hay y afortunadamente le dan fe a los demás que vale la pena seguir siendo buenos en este país tan loco en el que vivimos.
«Juan a veces puede ser más sabio de lo que creí»
Esta vez, propuse explorar un poco más el pequeño lugar, Juan y su cartón de 24 huevos estuvieron atrás de mi, caminando lento y viendo todo alrededor, descubrí que un poco más adelante había una pared blanca que le habían pintado ventanas y puertas como las casas de antes que están en Margarita, provocaba tener una cámara profesional y tirarnos fotos en ese muro, era muy genial, más adelante encontramos un pequeño puente que tenía colores pasteles.
Así era antes......
Así es ahora.
Vimos un pequeño río que estaba allí, que ahora está contaminado. Juan me contó que ese mismo río te llevaba hacia Porlamar.
" Si estuviese en buenas condiciones y habría mucha más agua en ese río, tomaría un bote y se fuese para allá remando" - Me decía Juan, en un tono melancólico.
Aunque me pareció divertido la imaginación de Juan, no importa cuantos años tenga, su niño interior aún seguía vivo.
Luego de que nos fuimos de aquel pequeño lugar, cumplí con mi propuesta de brindar las bebidas frías para matar la sed, ya eran las dos de la tarde y el sol estaba tan fuerte que no provocaba salir.
Encontramos un pequeño cyber donde afortunadamente vendían refresco de botella de vídrio, la sonrisa de Juan creció mucho al saberlo, compré uva para mí y pepsi para él, grandes recuerdos de nuestra infancia invadieron nuestras mentes al disfrutar el refresco de botellita y nos reíamos bastante. Ya cuando estaba a punto de terminarme la poca cantidad que me quedaba, esta vez rompí el silencio diciéndole a Juan que debíamos hacer eso más seguido, pero explorando otros lugares de la Isla, tal vez nos estábamos perdiendo de otras cosas importantes y debíamos sacar tiempo para eso, el asentía feliz y contento.
Él me acompañó de camino a casa, miramos un rato el cielo azul y prometimos volver a explorar otro sitio de La Isla con refrescos de botellita para cerrar el día.
Fue un sábado increíble, ojalá se repita.
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